Hoy nos proponemos visitar el emblemático barrio del Trastevere. Hacia allá nos dirigimos empezando por subir al Gianicolo que pasa por ser la octava de las siete colinas de Roma, donde se encuentra el monumento a Garibaldi y los bustos de otros héroes italianos de las batallas que se dieron en este lugar contra los franceses en el siglo XIX.
Por aquí discurre "La gran belleza", película de Paolo Sorrentino que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera hace un par de años.
Pero subimos hasta aquí más bien por las estupendas vistas que hay de la ciudad: en una amplia panorámica podemos ver desde la cúpula de San Pedro hasta la del Panteón pasando por otras de las muchas que tiene.
Seguidamente descendemos entre diversas villas y palacios, pasando por la Porta San Pancrazio para llegar a la Fonte Acqua Paola, frente a la cual se encuentra la Embajada de España, antes de adentrarnos ya en el Trastevere, ese barrio al que no le vendría mal una mano de pintura, pero es que también es verdad que a muchos edificios romanos tampoco les sobraría alguna rehabilitación.
Por estas calles vimos a los protagonistas de "La dolce vita", película dirigida en 1960 por Federico Fellini, Marcello Mastroianni y Anita Ekberg, aunque la escena que todos recordamos, sin lugar a dudas, es la de la exuberante nórdica dentro de la Fontana de Trevi.
Bueno, el caso es que, callejeando, no tardamos en llegar a la Piazza Santa María in Trastevere donde se encuentra la iglesia del mismo nombre. Es otra maravilla de las muchas que alberga esta ciudad.
Tras la visita, nos topamos "casualmente " con una terracita de esas que nos gustan y como ya es hora no dudamos en tomarnos un descanso.
Continuamos nuestro deambular por el barrio hasta llegar al puente Garibaldi. Bordeando el río Tiber llegamos al siguiente puente, el de Sisto, y nos adentramos nuevamente por las callejuelas hasta encontrar la trattoria en la que decidimos comer. Y nos quedamos al aire libre porque la temperatura lo permite.
Tras la sobremesa, atardece ya cuando volvemos a la vera del río con la intención de cruzar a la Isla Tiberina. De puente en puente, y sin que nos lleve la corriente, vadeamos el río, atravesamos la pequeña isla y alcanzamos la otra orilla.
Llegamos entonces al barrio judío con la idea de visitar la sinagoga pero ya es tarde para entrar. Es de noche cuando recorremos sus calles observando algún vestigio del ghetto que instituyó el papa Pablo IV en 1555 y advirtiendo sobre todo unas fuertes medidas de seguridad, con amplia presencia policial.
(Medidas de seguridad, por cierto, que se aprecian en toda la ciudad, incluyendo unidades militares fuertemente armados dentro de la que denominan "Operación Calles Seguras", según reza la rotulación en los vehículos.)
De camino hacia el hotel, hacemos otro alto para degustar un "capuccino" junto al Área Sacra (donde se me olvidó decir ayer que asesinaron a Julio César) antes de dar por concluido el día turístico hasta mañana. No puedo evitar recordar la película más famosa que lleva el nombre de este líder romano, basada en la obra de Shakespeare, dirigida en 1953 por Joseph Leo Mankiewicz e interpretada por Marlon Brando en el papel de Marco Antonio.





No hay comentarios:
Publicar un comentario